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Don Bosco: la multiplicación de las hostias

Un recipiente de hostias olvidado, unos 650 jóvenes y un recuerdo que debe leerse con atención

En una misa festiva del Oratorio de Turín faltaban las hostias nuevas preparadas: Giuseppe Buzzetti había olvidado colocarlas a tiempo en el altar. Cuando Don Bosco advirtió la escasa reserva del copón, miró al cielo y continuó distribuyendo la comunión. Todos los jóvenes recibieron una hostia consagrada entera. Buzzetti atestiguó después repetidamente el suceso; Lemoyne transmite además la confirmación expresa de Don Bosco de 1863. La multiplicación de las hostias llevó al propio santo al misterio mayor de la consagración. El milagro sirvió a los jóvenes a quienes había preparado para la santa comunión.

De qué trata este caso

Giuseppe Buzzetti atestiguó que la escasa reserva de hostias consagradas bastó para todos los comulgantes. Lemoyne describe a unos 650 jóvenes preparados y la distribución de hostias enteras; la fuente no indica una cantidad inicial exacta.

Las hostias olvidadas y la misa festiva

Giovanni Battista Lemoyne conserva el relato en el volumen III de las Memorie biografiche, en el contexto de los acontecimientos de 1848. En el Oratorio se celebraba una gran festividad, según indica, quizá la Natividad de María. Don Bosco había preparado a muchos jóvenes para la confesión y la comunión. Comenzó la misa confiando en que hubiera suficientes hostias consagradas en el sagrario. Sin embargo, Giuseppe Buzzetti había olvidado colocar en el altar el otro recipiente con hostias sin consagrar. Solo después de la elevación advirtió su olvido; ya era demasiado tarde para consagrar esas hostias.[1]

Al distribuir la comunión, Don Bosco advirtió la escasez. Miró al cielo y continuó dando la santa comunión. Las hostias se multiplicaron en sus manos; todos los jóvenes recibieron una forma entera. Después de la misa, Buzzetti mostró el recipiente que seguía en la sacristía y explicó lo que había olvidado. Así quedó claro por qué la cantidad disponible no podía bastar para tantos comulgantes. El ayudante conservó el suceso en su testimonio, que Lemoyne recogió después.[1]

El milagro conduce a Cristo en la Eucaristía

Cuando más tarde se preguntó a Don Bosco por su reacción, remitió al milagro mayor de la consagración. La distribución extraordinaria dirigió su mirada a Cristo, que se entrega en la Eucaristía. Los jóvenes habían sido preparados para la confesión y la comunión; a ellos sirvió el milagro. Así, el centro permaneció en el sacramento y en la salvación de los jóvenes. Don Bosco no convirtió el don en un logro propio, sino que condujo a quienes preguntaban de nuevo a la presencia del Señor.[1]

La transformación sacramental y la multiplicación de las especies eucarísticas tienen objetos distintos. Mediante la consagración, Cristo se hace presente; aquí la multiplicación afecta al número de hostias distribuidas. La respuesta de Don Bosco vincula ambas al referir la ayuda extraordinaria al sacramento. Precisamente la sencillez de esta respuesta concuerda con su misión: guiar a la juventud en la fe, prepararla para una recepción digna y confiarla a Cristo.[1]

Los datos sobre cantidad y fecha

Lemoyne menciona a unos 650 jóvenes preparados para la comunión. No indica una cantidad inicial de ocho o nueve hostias contadas con certeza. También identifica la festividad solo de manera conjetural como la Natividad de María. Por ello, el suceso pertenece al contexto de hacia 1848; de este pasaje no puede obtenerse un día exacto. Distinto es el caso de la confirmación posterior: la conversación con Don Bosco está fechada el 18 de octubre de 1863. Esta distinción conserva las cifras y fechas realmente transmitidas.[1]

Buzzetti y la confirmación de Don Bosco

Giuseppe Buzzetti es el ayudante conocido por su nombre y observador directo de la secuencia. Según Lemoyne, relató repetidamente a sus amigos su olvido y la distribución posterior, y estaba dispuesto a confirmar su testimonio bajo juramento. Lemoyne se cuenta a sí mismo entre estos oyentes posteriores. Queda así identificada concretamente la vía de transmisión: del ayudante participante al biógrafo. Los jóvenes presentes forman parte del acontecimiento, pero su número aproximado no es a la vez un número de declaraciones individuales conservadas.[1]

Para el 18 de octubre de 1863, Lemoyne transmite una conversación de Don Bosco con varios clérigos. Le preguntaron por el relato de Buzzetti. Don Bosco confirmó que solo había pocas hostias y que, aun así, todos habían recibido la santa comunión. Esta confirmación expresa del celebrante refuerza el testimonio del ayudante. Se transmite a través de la biografía de Lemoyne. El pasaje no ofrece un escrito autógrafo del día de la misa festiva, pero menciona a los participantes, el motivo y la fecha de la pregunta posterior.[1]

El trabajo de Lemoyne sobre los recuerdos

El volumen III apareció en 1903. La extensa biografía de Lemoyne conserva recuerdos y documentos del entorno de Don Bosco y los sitúa en el contexto de su vida. El salesiano Arthur Lenti ha estudiado sus fuentes y su elaboración. Para la multiplicación de las hostias deben distinguirse tres momentos: la misa festiva hacia 1848, la conversación de confirmación de 1863 y la publicación impresa de 1903. La proximidad de Lemoyne a los participantes y su labor de recopilación son fortalezas; la forma editorial posterior también debe tenerse en cuenta en la valoración histórica.[1][2]

Qué sostiene el conjunto concreto de testimonios

El suceso puede examinarse a partir de las personas mencionadas, los recipientes descritos, las hostias enteras distribuidas y la confirmación posterior. El relato registra una diferencia extraordinaria entre la reserva y la distribución, e identifica al ayudante que había causado y advertido la escasez. La fuente utilizada no contiene inventarios independientes firmados de antes y después de la misa. Por tanto, la valoración descansa en la credibilidad del testimonio personal y de su transmisión. Precisamente los datos concretos permiten un examen más amplio que el de una noticia anónima.[1]

Su acogida en el testimonio de vida de Don Bosco

Pío XI canonizó a Don Bosco el 1 de abril de 1934. El documento pontificio valora su vida y su misión en favor de la juventud. El propio Lemoyne declara en la advertencia preliminar de su obra que presenta los sucesos extraordinarios con la pretensión de credibilidad humana y bajo el juicio de la Iglesia. En este marco se sitúa también la multiplicación de las hostias. A partir de los testigos identificados puede considerarse creíble con fundamento. La canonización se refiere a toda la persona y misión de Don Bosco y no sustituye una comprobación específica de cantidades de este acontecimiento particular.[1][3]

Testigos e investigadores

Giuseppe Buzzetti

Ayudante identificado y testigo ocular según el relato

Olvidó el recipiente con las hostias nuevas, observó la distribución y más tarde reafirmó repetidamente la secuencia ante amigos.[1]

Juan Bosco

Celebrante y narrador posterior que confirma el suceso

Según el relato de Lemoyne, confirmó el 18 de octubre de 1863 que la escasa reserva había bastado, aun así, para todos los comulgantes.[1]

Giovanni Battista Lemoyne

Biógrafo y oyente de Buzzetti

Transmite el testimonio; no se presenta como testigo ocular de la multiplicación en aquel momento.[1][2]

El desarrollo de la historia

  1. Misa festiva en el Oratorio

    Lemoyne sitúa la multiplicación en este período; la festividad se identifica solo de forma conjetural.[1]

  2. Buzzetti explica el olvido

    Según la tradición, muestra el recipiente que había quedado en la sacristía.[1]

  3. Confirmación de Don Bosco

    Lemoyne transmite la conversación en la que Don Bosco confirma la distribución pese a la escasa reserva.[1]

  4. Aparece el volumen III

    Lemoyne publica el relato detallado en las páginas 441–442.[1]

  5. Canonización

    Pío XI canoniza a Don Bosco y valora su misión en favor de la juventud.[3]

Valoración eclesial

Tradición testimonial salesiana

Don Bosco fue canonizado en 1934. La multiplicación de hostias aquí tratada se transmite en su biografía; la canonización no constituye una autenticación histórica o científica específica de cada detalle de este episodio.

El procedimiento eclesiástico para este tipo de caso →

Objeciones y respuestas

¿Podría haberse subestimado o repuesto la reserva de hostias?

El relato menciona tres argumentos contrarios concretos: el copón estaba casi vacío, los jóvenes recibieron hostias enteras y el recipiente olvidado seguía en la sacristía después de la misa. Buzzetti, cuyo olvido había causado la escasez, atestiguó la secuencia; Don Bosco la confirmó después. Quien acepta estas declaraciones como fiables no puede explicar el suceso por una simple reposición. Sin embargo, no se conserva un inventario firmado de forma independiente. Por ello, la fuerza del caso reside en el testimonio definido de los participantes y su confirmación posterior, no en un balance material medible retrospectivamente.[1]

¿Hace la publicación de 1903 que el relato sea poco creíble?

La fecha de impresión por sí sola no refuta un testimonio anterior. Lemoyne identifica a Buzzetti como ayudante participante y se cuenta entre las personas a quienes relató repetidamente el acontecimiento. Además, transmite una confirmación de Don Bosco fechada en 1863. Estos datos concretos son razones positivas para la credibilidad. Aun así, la distancia temporal exige examinar notas, recuerdos y su integración editorial. El estudio de Lenti ayuda a situar el trabajo de Lemoyne con las fuentes. La valoración adecuada reconoce a los participantes identificados y la vía de recuerdo que puede seguirse, y tiene en cuenta al mismo tiempo la forma biográfica posterior.[1][2]

Significado para la fe

La multiplicación de las hostias de Valdocco está documentada de manera concreta por el testimonio de Giuseppe Buzzetti y la confirmación expresa de Don Bosco transmitida por la fuente. La mediación biográfica posterior determina su valor como fuente histórica. El milagro conduce a su verdadero centro: Cristo en la Eucaristía y los jóvenes a quienes Don Bosco daba la santa comunión.[1][2][3]

Profundizar en la investigación

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Medios de investigación y procedimiento eclesiástico →

Fuentes y referencias

La información sobre accesibilidad y alcance te ayuda a valorar las pruebas por ti mismo.

  1. [1] Memorie biografiche di Don Giovanni Bosco, volumen III

    Giovanni Battista Lemoyne · 1903 · Advertencia preliminar; capítulo XL, pp. 441–442

    Texto de partida de dominio público: unos 650 jóvenes, pocas hostias sin cantidad inicial exacta, festividad solo supuesta; no contiene una investigación técnica contemporánea.

    Abrir fuente · donboscosanto.eu ↗
  2. [2] Don Bosco’s Boswell: John Baptist Lemoyne—The Man and His Work

    Arthur J. Lenti · 1990 · Journal of Salesian Studies 1/2, introducción y partes II–III

    Contextualización histórica del trabajo con fuentes y de la redacción, no una confirmación ocular propia de la multiplicación de las hostias.

    Abrir fuente · journal.salesianstudies.org ↗
  3. [3] Geminata laetitia: carta decretal para la canonización de Juan Bosco

    Pío XI · 1934-04-01 · Valoración biográfica y fórmula de canonización

    Fuente primaria de la canonización; su declaración jurídica no se extiende a cada episodio biográfico.

    Abrir fuente · vatican.va ↗
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