José de Cupertino fue elevado repetidamente del suelo durante la oración. Personas de su entorno dieron testimonio de ello en los procesos eclesiales. Las elevaciones se relacionaban con profundos estados extáticos que podían desencadenarse por palabras religiosas, música o la santa misa. El franciscano no buscaba la atención pública; los sucesos también condujeron a investigaciones, traslados y restricciones. Su humildad y su obediencia marcaron su manera de afrontarlos. El conjunto conservado de testimonios hace de las levitaciones un caso histórico que puede examinarse de manera concreta.
Testigos del entorno de José describen elevaciones repetidas del suelo y movimientos por el aire sin apoyo visible durante estados extáticos. Sus declaraciones se recopilaron en los procesos eclesiales y constituyen la base histórica del caso.

El camino de José hacia la orden
José Desa nació en 1603 en Copertino. Su camino hacia la vida religiosa fue difícil. Tras un intento fallido con los capuchinos, fue admitido por los franciscanos conventuales. La biografía temprana describe tanto su limitada formación escolar y su torpeza práctica como su entrega a Dios. En 1628 recibió la ordenación sacerdotal. Los estados extraordinarios aparecieron en esta vida religiosa discreta. La tradición eclesial de su vida los presenta junto con su humildad, su paciencia y su disposición a confiarse a la dirección de sus superiores. Estas cualidades marcan también la manera de afrontar las elevaciones posteriores.[1]
Elevado durante la oración y la santa misa
Los relatos tempranos describen cómo palabras religiosas, música o la celebración de la misa llevaban a José a un profundo recogimiento. Entonces apenas reaccionaba a su entorno. En esos estados, los testigos lo veían elevado del suelo o recorrer distancias extraordinarias por el aire. La declaración se refiere a un movimiento corporal exterior observado por los presentes. En el relato, el éxtasis y la elevación están relacionados, pero designan procesos distintos: por un lado, el profundo recogimiento del santo y, por otro, su movimiento visible. Estas observaciones concretas quedaron recogidas después en los procesos eclesiales.[1]
Examen, traslados y vida oculta
Los sucesos llamaron la atención y dificultaron la vida religiosa ordinaria de José. Las investigaciones eclesiales y la preocupación por un culto ordenado condujeron a limitar su presencia pública y a trasladarlo de lugar. José vivió, entre otros lugares, en Asís y finalmente en Osimo. Aceptó estas restricciones con obediencia. El desarrollo transmitido muestra que los responsables abordaron los relatos extraordinarios con espíritu de examen. Para José se convirtieron en una carga que llevó con paciencia. Por ello, el testimonio de su vida vincula las gracias recibidas con una larga prueba de humildad y discreción.[1][2]
Entrega y fidelidad en la vida religiosa
La Iglesia venera a José por su vida santa. En ella, las elevaciones aparecen como gracias extraordinarias relacionadas con la oración y la entrega. No las trató como una capacidad que pudiera exhibirse. Su paciencia bajo las restricciones y su fidelidad a los superiores muestran la orientación de su seguimiento de Cristo. En ello reside también el sentido espiritual de los milagros transmitidos: Dios actúa en una persona que se confía a él. Quien venera a José encuentra un modelo de oración, humildad y constancia. Los testimonios históricos permiten conocer los sucesos externos, mientras que la vida entera hace visible su contexto religioso.[1][2]
Declaraciones juradas sobre los sucesos observados
Los antiguos procesos eclesiales recopilaron declaraciones de personas que habían conocido a José. Un estudio publicado en 2026 por Daniel Costa y Stefano Chiozza evaluó 103 declaraciones juradas de testigos oculares procedentes de una selección publicada de estas fuentes. Examinó descripciones tanto con movimientos por el aire como sin ellos. La cifra designa declaraciones históricas, no ensayos controlados. Aun así, pone de manifiesto la amplitud de un conjunto concreto de testimonios. El trabajo moderno devuelve la discusión a las secuencias descritas y a sus elementos comunes, y permite comparar con mayor precisión cada observación.[3]
Testigos e investigadores
Brigida Preite y Matteo Macchia
Testigos identificados en la evaluación moderna de las fuentes
Sus declaraciones se presentan en tablas con profesión, edad y escena relatada; los recuerdos eran retrospectivos.[3]
Investigadores eclesiales y superiores religiosos
Examen y supervisión
Valoraron la persona, la conducta y las repercusiones públicas; su labor no fue un programa moderno de experimentación física.[1]
El desarrollo de la historia
- Nacimiento
José Desa nace en Copertino.[1]
- Ordenación sacerdotal
Es ordenado sacerdote en la orden franciscana.[1]
- Éxtasis y elevaciones
Los testigos observan estados extraordinarios y elevaciones; la Iglesia investiga los sucesos.[1]
- Muerte en Osimo
José muere el 18 de septiembre.[1]
- Beatificación y canonización
La Iglesia confirma su veneración.[2]
- Nueva evaluación histórica
Un estudio examina las descripciones de antiguos testimonios.[3]
Valoración eclesial
José fue beatificado en 1753 y canonizado en 1767. Los relatos de elevaciones forman parte de la tradición eclesial de su vida y de los testimonios recopilados. Aquí no se deriva de ello una confirmación experimental actual de cada altura o distancia de vuelo afirmada.
¿Bastan los saltos o los apoyos ocultos como explicación?
Joe Nickell considera saltos, posiciones ocultas de los pies, sujeción a objetos y alteraciones posteriores de la memoria. Un hábito largo puede dificultar la valoración de una postura corporal. Sin embargo, estas posibilidades deben aplicarse a cada escena concreta. La palabra salto no explica sin más una declaración sobre una elevación libre prolongada; un supuesto apoyo debe concordar con el entorno descrito. Por tanto, las hipótesis deben examinarse según su capacidad explicativa real. Sin esa demostración, son objeciones posibles, pero no una refutación ya probada del conjunto de los testimonios.[4]
Qué puede aportar una evaluación neurológica
Costa y Chiozza encontraron descripciones recurrentes que pueden ser compatibles con características conocidas de crisis neurológicas. Expresamente no formularon un diagnóstico retrospectivo. Además, su estudio consideró insuficiente un modelo concreto de engaño. Así, las cuestiones permanecen claramente separadas: una explicación del estado extático no es todavía una explicación de una elevación libre realmente observada. Tampoco una hipótesis insuficiente de engaño demuestra por sí sola el origen sobrenatural. El estudio refuerza sobre todo el trabajo preciso con las fuentes y el examen de qué afirmación puede abarcar realmente cada explicación.[3]
Objeciones y respuestas
¿Podrían haberse equivocado varios testigos?
Varias personas pueden interpretar erróneamente un mismo suceso. Por eso cuentan las condiciones de visibilidad, la duración, la distancia y el momento de la declaración. Pero la posibilidad general de un error no demuestra que todas las declaraciones concretas sean falsas. En el caso de José existe un amplio conjunto de testimonios identificados y, en parte, prestados bajo juramento. Deben compararse individualmente: ¿qué movimiento se vio realmente, en qué circunstancias y durante cuánto tiempo? Los casos bien descritos tienen más peso que los resúmenes vagos posteriores. Una valoración histórica favorable puede apoyarse en esa calidad sin confirmar indiscriminadamente cada altura o distancia transmitida.[1][4]
¿Explica un estado neurológico las levitaciones?
Una posible explicación natural del recogimiento responde en primer lugar a la pregunta por el estado de José. Todavía no explica si una elevación exterior fue observada correctamente ni cómo se produjo. Eso debe examinarse por separado en cada testimonio. La biografía temprana vincula los sucesos con la oración, la forma de vida y la supervisión eclesial. Un diagnóstico a distancia no puede sustituir este trabajo con las fuentes. A la inversa, un estado inexplicado no es por sí solo una prueba completa de milagro. La valoración debe reunir el estado interior descrito, el movimiento exterior y el contexto religioso global con sus respectivas razones propias.[1]
Significado para la fe
Las levitaciones de José se conocen a través de un amplio conjunto histórico de testimonios identificados de manera concreta. Las referencias generales a saltos o estados neurológicos no sustituyen la explicación de cada observación. La tradición eclesial de su vida vincula las elevaciones con la oración, la humildad y la obediencia; en este contexto residen su credibilidad y su significado espiritual.[1][2]
Cómo se examinan los milagros en la vida de los santos
Los estigmas, la bilocación y las transformaciones materiales requieren investigaciones distintas.
Medios de investigación y procedimiento eclesiástico →Fuentes y referencias
La información sobre accesibilidad y alcance te ayuda a valorar las pruebas por ti mismo.
- [1] St. Joseph of Cupertino
Biografía histórica de dominio público; los relatos particulares de milagros se identifican como tradición.
Abrir fuente · newadvent.org ↗ - [2] S. José de Cupertino, sacerdote franciscano
Presentación institucional de su veneración.
Abrir fuente · vaticannews.va ↗ - [3] Surprising epileptic semiology in seventeenth-century beatification testimonies: A neuropsychiatric analysis of St. Joseph of Copertino
Estudio original de declaraciones históricas publicadas; no es un diagnóstico clínico ni una prueba actual de levitación.
Abrir fuente · pmc.ncbi.nlm.nih.gov ↗ - [4] Secrets of “The Flying Friar”: Did St. Joseph of Copertino Really Levitate?
Argumentación histórica escéptica; no es una repetición experimental de todos los casos particulares.
Abrir fuente · skepticalinquirer.org ↗


