Jairo, un jefe de la sinagoga, se postra a los pies de Jesús y le suplica por la vida de su hija moribunda. Jesús va con él. Cuando por el camino llega la noticia de la muerte, exhorta al padre a seguir creyendo. En la casa toma de la mano a la niña de doce años y la llama a la vida: Talitha kum. Ella se levanta de inmediato y comienza a caminar. Están presentes sus padres y Pedro, Santiago y Juan. Cristo, que manda sobre la muerte, se ocupa después de que la niña reciba alimento. Marcos, Mateo y Lucas atestiguan este milagro; sus relatos y la interpretación de los Padres de la Iglesia permiten comprender su desarrollo y su significado.
Jesús devuelve la vida a la hija muerta de Jairo mediante su palabra y el contacto de su mano. La niña de doce años se levanta de inmediato y camina; sus padres y tres apóstoles presencian su regreso a la vida.
Jairo suplica por la vida de su hija
Tras el regreso de Jesús a través del lago, una gran multitud se reúne a su alrededor. Jairo, uno de los jefes de la sinagoga, se acerca, se postra a sus pies y suplica por su pequeña hija, que está muriendo. Jesús va con él; la gente se agolpa en torno a ambos. Por el camino, una mujer enferma desde hace doce años toca el manto de Jesús y queda curada. Mientras Jesús todavía habla con ella, llegan personas de la casa de Jairo: la niña ha muerto; el padre ya no necesita molestar al Maestro. Jesús oye la noticia y se dirige a Jairo. La esperanza humana parece haberse apagado, pero el Señor sigue pidiendo confianza: que no tema, sino que crea.[1]
Talitha kum: la niña se levanta
Jesús permite que lo acompañen Pedro, Santiago y Juan. En la casa encuentran llanto y grandes lamentos fúnebres. Cuando dice que la niña duerme, los presentes se ríen de él. Los hace salir y entra con los padres y los tres discípulos donde yace la niña. Entonces la toma de la mano y pronuncia la expresión aramea conservada por Marcos, Talitha kum: niña, te digo, levántate. La muchacha de doce años se levanta de inmediato y empieza a caminar. Lucas atestigua expresamente el regreso de su espíritu. Los presentes quedan fuera de sí de asombro. Jesús les ordena no divulgar lo sucedido y manda que den de comer a la niña. La hija vuelve a vivir; se mueve y necesita alimento.[1][2]
Los padres y tres apóstoles identificados por su nombre
Marcos y Lucas nombran un grupo concreto junto a la niña: el padre, la madre, Pedro, Santiago y Juan. Los padres conocen la enfermedad y la muerte de su hija; los discípulos presencian directamente la acción de Jesús. Los demás presentes ya han iniciado los lamentos fúnebres y consideran tan imposible la afirmación de Jesús sobre el sueño que se ríen. El contraste entre la certeza de la muerte y la niña que después camina forma parte del propio testimonio. Marcos conserva además la expresión aramea con su explicación y la indicación práctica sobre el alimento. Estos detalles permiten reconocer la resurrección como un encuentro concreto. Este testimonio llega hasta nosotros por los Evangelios canónicos, cuya proclamación común conserva la Iglesia.[1][2][3]
La muerte ante el Señor de la vida
Lucas dice expresamente que los presentes saben que la niña ha muerto. Por eso, la palabra de Jesús sobre el sueño describe su autoridad sobre la muerte: lo que la familia no puede revertir es para él como un sueño del que despierta. Agustín explica precisamente esta relación. Juan Crisóstomo la vincula al consuelo que ofrece el dominio de Cristo sobre la muerte. Ambos Padres de la Iglesia interpretan una verdadera resurrección corporal. La niña vuelve a sus padres por la palabra de Cristo; al mismo tiempo, en ella se hace visible por qué la muerte no es la realidad última para quien cree. El lenguaje figurado del sueño y el milagro real forman una unidad en esta interpretación.[2][5][6]
La resurrección y la esperanza de la vida eterna
La hija de Jairo recupera su vida terrena. Crisóstomo distingue esta vuelta a la vida de la Resurrección definitiva de Cristo: la niña sigue siendo un ser humano mortal; el Señor resucitado vive en gloria imperecedera. Precisamente esta diferencia permite comprender la promesa del milagro. El poder que ahora devuelve una hija a sus padres vencerá definitivamente a la muerte. Tomás de Aquino entiende las curaciones corporales como obras de la salvación integral que Cristo trae a toda la persona. La atención a esta niña concreta tiene un peso propio: Jesús actúa en ella, toma su mano y piensa en su alimento. Su poder y su amor son visibles en el mismo acontecimiento.[6][7]
Testigos e investigadores
Jairo y la madre de la niña
Padres y testigos directos
Jairo pide ayuda; el padre y la madre están junto a Jesús cuando su hija muerta se levanta. Su conocimiento de la niña enlaza la enfermedad, la muerte y el regreso a la vida.[1][2]
Pedro, Santiago y Juan
Tres apóstoles identificados por su nombre
Pedro, Santiago y Juan acompañan a Jesús a la habitación y presencian con los padres sus palabras y el regreso de la niña a la vida.[1][2]
Marcos, Mateo y Lucas
Evangelistas y transmisores del testimonio apostólico
Atestiguan el mismo núcleo del milagro de forma extensa o condensada, respectivamente. Las versiones se complementan en los detalles mencionados.[1][2][3]
El desarrollo de la historia
- Jairo suplica
El jefe de la sinagoga suplica a Jesús por su hija moribunda; Jesús lo acompaña.[1]
- Interrupción en el camino
La curación de la mujer con hemorragias se inserta en el trayecto hacia la casa.[1]
- La noticia de la muerte
Jesús responde a la noticia exhortando a no temer y a creer.[1]
- Resurrección en la casa
Los padres y tres discípulos están junto a la niña; ella se levanta y debe recibir alimento.[1]
- Tradición paralela
Mateo narra de forma condensada; Lucas sigue la secuencia con una noticia posterior de la muerte.[2][3]
Valoración eclesial
La Iglesia recibe este milagro en el testimonio vinculante de la Sagrada Escritura. Los Evangelios conservan las obras y palabras de Jesús; los Padres de la Iglesia explican su significado para la fe y la vida de la Iglesia.
Por qué Mateo presenta una secuencia más breve
Mateo hace que el padre diga ya en su primera súplica que su hija ha muerto. Marcos y Lucas distinguen el peligro de muerte inicial de la noticia posterior. En la versión breve de Mateo tampoco aparecen el nombre de Jairo, los tres discípulos elegidos, la edad ni la expresión aramea. Agustín trata expresamente estas diferencias en De consensu evangelistarum. Explica que Mateo resume el sentido de la petición y el desenlace, mientras los otros evangelistas desarrollan cada paso. Así, un mismo suceso puede narrarse verazmente con distinta extensión. Esta explicación toma en serio el texto real. Los tres Evangelios son testimonios apostólicos vinculados entre sí; su concordancia no exige actas de conversación idénticas ni una cronología completada a posteriori.[1][2][3][4]
Objeciones y respuestas
¿Es posible que la niña solo estuviera inconsciente?
Los propios Evangelios dan una respuesta clara: se trata de la resurrección de una persona muerta. Marcos menciona la noticia de la muerte y los lamentos fúnebres; Lucas dice que los presentes sabían que la niña había muerto y atestigua el regreso de su espíritu. La palabra de Jesús sobre el sueño se explica mediante estos datos, no se utiliza contra ellos. Agustín la entiende como expresión de su poder para despertar al muerto. Frente a ello, la inconsciencia sigue siendo una conjetura posterior sin hallazgos propios. Para una reconstrucción clínica actual faltan datos sobre la comprobación del pulso, la causa de muerte y el tiempo sin signos vitales; tampoco se relatan el nombre ni la vida posterior de la hija. Estos límites no permiten un diagnóstico moderno en ningún sentido. Pero no invalidan el testimonio evangélico: aquí la certeza de la confesión cristiana se apoya en el testimonio de Cristo y de su autoridad, no en un supuesto examen de medicina intensiva.[1][2][5]
¿La noticia de la muerte en Mateo refuta los otros relatos?
No. Agustín muestra una compatibilidad razonable: Mateo resume la petición del padre a partir del resultado ya producido; Marcos y Lucas narran con más detalle el desarrollo temporal. Es comprensible lingüísticamente que una versión breve exprese ya un acontecimiento posterior dentro de la súplica que lo resume. Por eso, la interpretación cristiana no necesita eliminar la noticia adicional de la muerte ni reescribir el texto de Mateo. La secuencia más precisa de la conversación no puede obtenerse solo de la versión breve; sin embargo, el núcleo común es inequívoco: la niña está muerta, Jesús toma su mano y ella vive. Al mismo tiempo, el milagro no da motivo para reprochar falta de fe a los padres de niños fallecidos. Atestigua el poder y el amor de Cristo; su promesa definitiva es la Resurrección, no una garantía general de anular de inmediato toda muerte terrena.[1][2][3][4][6]
Significado para la fe
Cristo devuelve verdaderamente a la vida a la hija de Jairo. Su palabra eficaz y su cuidado por el alimento de la niña van unidos: el Señor de la muerte sale al encuentro de cada persona con atención paternal. El milagro atestiguado por tres Evangelios fortalece la confianza en él y anticipa la Resurrección definitiva, en la que la muerte pierde su poder.[1][2][3][6]
Cómo se investigan los milagros de Jesús
El testimonio apostólico, la transmisión histórica y las obras de Cristo.
Medios de investigación y procedimiento eclesiástico →Fuentes y referencias
La información sobre accesibilidad y alcance te ayuda a valorar las pruebas por ti mismo.
- [1] Evangelio de Marcos
Relato principal; expresión aramea, testigos, edad e indicación sobre el alimento. Exposición alemana independiente, sin reproducir una traducción alemana moderna.
Abrir fuente · vatican.va ↗ - [2] Evangelio de Lucas
Paralelo con la hija única y el regreso de su espíritu.
Abrir fuente · vatican.va ↗ - [3] Evangelio de Mateo
Versión condensada con la afirmación de la muerte al comienzo.
Abrir fuente · vatican.va ↗ - [4] De consensu evangelistarum, libro II, capítulo 28
Interpretación antigua de las diferencias, no fuente adicional del acontecimiento. Se consultó una traducción inglesa histórica.
Abrir fuente · newadvent.org ↗ - [5] Sermo 98, en New Advent Sermon 48 on the New Testament
Explica la metáfora del sueño y la resurrección corporal y espiritual.
Abrir fuente · newadvent.org ↗ - [6] Homilía 31 sobre el Evangelio de Mateo
Interpretación clásica de la niña, la mujer y la diferencia respecto a la Resurrección definitiva. No se incorporan como hechos adicionales ciertas conjeturas históricas propias del predicador.
Abrir fuente · newadvent.org ↗ - [7] Summa theologiae III, quaestio 44
Teología de las curaciones de Cristo; no es una investigación médica del caso.
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