El centurión de Cafarnaún
En Cafarnaún, el criado de un centurión yace gravemente enfermo. El oficial intercede por él y pide ayuda a Jesús. Confía tanto en su autoridad que no exige una visita junto al lecho del enfermo: basta una palabra de Cristo. Jesús elogia esta fe extraordinaria y el criado recupera la salud. Mateo atestigua la curación en aquella misma hora; Lucas relata que los enviados, al regresar, lo encuentran sano. El cuidado del enfermo, la intercesión de los ancianos judíos y la confianza humilde del centurión caracterizan este milagro. Su súplica sigue viva en la oración de la Iglesia antes de la santa comunión.

